Friday, May 26, 2006

El fracaso de la centroderecha argentina

Por Emilio Eyras

En innumerables oportunidades, desde la vuelta a la democracia, se han realizado estudios y encuestas que intentan determinar, de que manera se definen los argentinos dentro del espectro ideológico, independientemente de los partidos políticos existentes. En la mayoría de ellas e invariablemente a través de los años, la suma de quienes se definen como de “centro”, de “centroderecha” y de “derecha” alcanza registros de entre el 30 y el 32 % del electorado consultado.
Independientemente de si estamos de acuerdo o no con este tipo de definición ideológica, sabemos a que nos referimos cuando se habla de esta franja del espectro político al cual me referiré en forma global como centroderecha. Una de las inquietudes que siempre me surgen al respecto es ¿Cómo es posible que con semejantes porcentajes ningún partido del sector pueda convertirse en una opción creíble de poder? Intentaré humildemente desde aquí aproximarme a la cuestión, aunque anticipo que no haré menciones a personas o partidos, para no herir susceptibilidades ni generar debates que no son de mi interés, ya que esos mismos debates estériles son los que han llevado al fracaso a los partidos que han intentado representar al sector dentro del cual me siento identificado.
Uno de los puntos fundamentales a analizar es el problema de los personalismos. En los partidos de centroderecha, a pesar de tener un fuerte contenido ideológico en la mayoría de los casos, sus líderes han mantenido posturas de egoísmo y de vedettismo, que son propias más del ambiente artístico que de políticos serios con vocación de poder. Se ha priorizado las diferencias entre los dirigentes frente a las coincidencias programáticas. Nadie discute los derechos que asisten a quienes deseen pelear por candidaturas, pero de ahí a hacer de esto una cuestión que impida a los dirigentes del sector reunirse en un proyecto conjunto, que reúna a diferentes grupos, termina convirtiendo a esta actitud en algo infantil y fuera de toda lógica política. Tengamos en cuenta que en democracia es importante sumar votos y no dividirlos, para así alcanzar mejores posiciones de poder. Algunos, lo justifican en los oropeles pasados de sus partidos centenarios, aunque el presente de estos sea bastante modesto y solo les quede su historia. Otros han creído ser los únicos dirigentes importantes del sector, quienes “tenían los votos”, detrás de quienes todos los demás tenían que encolumnarse, aunque posteriormente la historia les haya demostrado otra cosa.
El personalismo ha hecho que muchos dirigentes hayan tomado decisiones como “patrones de estancia” sin tener en cuenta a las estructuras de sus partidos, estructuras que terminaron desintegrándose por esa misma causa. Así se fue consumiendo el tiempo de un sector que desde hace décadas se caracteriza por tenermuchos caciques y pocos indios, y hasta existen ejemplos de caciques sin indios. El sectarismo ideológico es otro de los males que aqueja a la centroderecha, ese viejo vicio en el cual hasta Sarmiento y Alberdi cayeron, de evaluar quien es más liberal o quien es más conservador, o medir la “pureza de sangre” de cada uno según su “historia” política (aunque esta muchas veces no se haya desarrollado más allá de un club barrial). Este ha sido quizás el más disgregador de los males en este sector, llevando a formar un sinnúmero de pequeñas agrupaciones que en la mayoría de las ocasiones no alcanzan el piso electoral requerido para obtener representaciones legislativas. Podría enumerar otras causas del porque de lo que he denominado el fracaso de la centroderecha, aunque no es mi intención realizar un compendio, sino solo una aproximación al asunto.
En el mundo hay varios ejemplos de partidos que la centroderecha argentina podría imitar, pero a mi entender el caso más importante y cercano por las similitudes existentes es el del Partido Popular español. Previamente a la formación de esa agrupación, en España existían muchos partidos menores de esta porción del espectro, Alianza Popular de Fraga Iribarne era el más importante de esos partidos, aunque esto no impedía que cosechase muy magros resultados electorales. Esos partidos tenían los mismos vicios que han tenido y tienen los argentinos, hasta que decidieron unir los esfuerzos en un proyecto común. El resultado ya lo conocemos, el Partido Popular es uno de los dos grandes partidos de España, siendo actor central de la política de ese país.
Los partidos y dirigentes de la centroderecha argentina deberían buscar una solución similar, aunque esto requiere una actitud de humildad, grandeza y desprendimiento. De lo contrario seguiremos discutiendo y tratando de convencernos entre nosotros, mientras tanto el país seguirá gobernado por los de siempre, lo que supone una condena al fracaso.

Artículo publicado en Generación 37

El fracaso de la centroderecha argentina.

Por Emilio Eyras

En innumerables oportunidades, desde la vuelta a la democracia, se han realizado estudios y encuestas que intentan determinar, de que manera se definen los argentinos dentro del espectro ideológico, independientemente de los partidos políticos existentes. En la mayoría de ellas e invariablemente a través de los años, la suma de quienes se definen como de “centro”, de “centroderecha” y de “derecha” alcanza registros de entre el 30 y el 32 % del electorado consultado.
Independientemente de si estamos de acuerdo o no con este tipo de definición ideológica, sabemos a que nos referimos cuando se habla de esta franja del espectro político al cual me referiré en forma global como centroderecha. Una de las inquietudes que siempre me surgen al respecto es ¿Cómo es posible que con semejantes porcentajes ningún partido del sector pueda convertirse en una opción creíble de poder? Intentaré humildemente desde aquí aproximarme a la cuestión, aunque anticipo que no haré menciones a personas o partidos, para no herir susceptibilidades ni generar debates que no son de mi interés, ya que esos mismos debates estériles son los que han llevado al fracaso a los partidos que han intentado representar al sector dentro del cual me siento identificado.
Uno de los puntos fundamentales a analizar es el problema de los personalismos. En los partidos de centroderecha, a pesar de tener un fuerte contenido ideológico en la mayoría de los casos, sus líderes han mantenido posturas de egoísmo y de vedettismo, que son propias más del ambiente artístico que de políticos serios con vocación de poder. Se ha priorizado las diferencias entre los dirigentes frente a las coincidencias programáticas. Nadie discute los derechos que asisten a quienes deseen pelear por candidaturas, pero de ahí a hacer de esto una cuestión que impida a los dirigentes del sector reunirse en un proyecto conjunto, que reúna a diferentes grupos, termina convirtiendo a esta actitud en algo infantil y fuera de toda lógica política. Tengamos en cuenta que en democracia es importante sumar votos y no dividirlos, para así alcanzar mejores posiciones de poder. Algunos, lo justifican en los oropeles pasados de sus partidos centenarios, aunque el presente de estos sea bastante modesto y solo les quede su historia. Otros han creído ser los únicos dirigentes importantes del sector, quienes “tenían los votos”, detrás de quienes todos los demás tenían que encolumnarse, aunque posteriormente la historia les haya demostrado otra cosa.
El personalismo ha hecho que muchos dirigentes hayan tomado decisiones como “patrones de estancia” sin tener en cuenta a las estructuras de sus partidos, estructuras que terminaron desintegrándose por esa misma causa. Así se fue consumiendo el tiempo de un sector que desde hace décadas se caracteriza por tenermuchos caciques y pocos indios, y hasta existen ejemplos de caciques sin indios. El sectarismo ideológico es otro de los males que aqueja a la centroderecha, ese viejo vicio en el cual hasta Sarmiento y Alberdi cayeron, de evaluar quien es más liberal o quien es más conservador, o medir la “pureza de sangre” de cada uno según su “historia” política (aunque esta muchas veces no se haya desarrollado más allá de un club barrial). Este ha sido quizás el más disgregador de los males en este sector, llevando a formar un sinnúmero de pequeñas agrupaciones que en la mayoría de las ocasiones no alcanzan el piso electoral requerido para obtener representaciones legislativas. Podría enumerar otras causas del porque de lo que he denominado el fracaso de la centroderecha, aunque no es mi intención realizar un compendio, sino solo una aproximación al asunto.
En el mundo hay varios ejemplos de partidos que la centroderecha argentina podría imitar, pero a mi entender el caso más importante y cercano por las similitudes existentes es el del Partido Popular español. Previamente a la formación de esa agrupación, en España existían muchos partidos menores de esta porción del espectro, Alianza Popular de Fraga Iribarne era el más importante de esos partidos, aunque esto no impedía que cosechase muy magros resultados electorales. Esos partidos tenían los mismos vicios que han tenido y tienen los argentinos, hasta que decidieron unir los esfuerzos en un proyecto común. El resultado ya lo conocemos, el Partido Popular es uno de los dos grandes partidos de España, siendo actor central de la política de ese país.
Los partidos y dirigentes de la centroderecha argentina deberían buscar una solución similar, aunque esto requiere una actitud de humildad, grandeza y desprendimiento. De lo contrario seguiremos discutiendo y tratando de convencernos entre nosotros, mientras tanto el país seguirá gobernado por los de siempre, lo que supone una condena al fracaso.

Artículo publicado en Generación 37

Thursday, May 04, 2006

López Göttig presenta su nuevo libro

El doctor Ricardo López Göttig, historiador y periodista, presentará su nuevo libro "Los fundadores de la República", publicado por la Fundación Hayek y la editorial Grito Sagrado. Será hoy viernes 5 de mayo a las 17.30 en la Sala Sarmiento de la Feria del Libro, y expondrá el autor, acompañado por José Ignacio García Hamilton y el juez Ricardo Manuel Rojas.

Monday, May 01, 2006

Conferencias en ESEADE

ESEADE

CICLO DE CONFERENCIAS DE LA MAESTRÍA EN ECONOMÍA Y CIENCIAS POLÍTICAS

Martes 2 de mayo: JOHN LOCKE. Dr. Eduardo Stordeur (h). Investigador Senior y Profesor titular de Derecho y Economía.
Jueves 4 de mayo: MONTESQUIEU. Dr. Enrique Aguilar. Profesor titular de Pensamiento Político.
Martes 9 de mayo: LOS FEDERALISTAS. Lic. Alejandra Salinas. Investigadora Junior.
Jueves 11 de mayo: ALEXIS DE TOCQUEVILLE. Dr. Ricardo López Göttig. Investigador Senior y Profesor titular de Teoría Social.
Martes 16 de mayo: JUAN BAUTISTA ALBERDI. Dr. José Ignacio García Hamilton. Profesor titular del Seminario de Investigación II (temas de historia económica).
Jueves 18 de mayo: LUDWIG VON MISES. Lic. Adrián Ravier. Investigador Junior.
Martes 23 de mayo: FRIEDRICH A. HAYEK. Dra. Eliana Santanatoglia. Investigadora Junior.
Martes 30 de mayo: ROBERT NOZICK. Dr. Joaquín Migliore. Profesor titular del Seminario de Investigación I (Debates filosóficos).
Jueves 1 de junio: KARL POPPER. Dr. Gabriel Zanotti. Director del Departamento de Investigaciones y Profesor titular de Metodología de la Investigación en Ciencias Sociales.
Jueves 8 de junio: DAVID HUME. Dr. Armando Ribas. Abogado, periodista y Profesor ESEADE.

Horario: 18.30 hs. Se ruega puntualidad.
Lugar: ESEADE, Uriarte 2472, Ciudad de Buenos Aires.
Inscripción: info@eseade.edu.ar

Auspician: CADAL, Fundación Friedrich A. Hayek, Asociación de Ex Alumnos de la Escuela de Recrear, Ciudadanos por el Cambio, Generación 37.